Voces de Mijas

Revista literaria

Relatos, columnas y colaboraciones de la comunidad literaria de Mijas.

Mijas: Cuna de escritores y diversidad cultural

En la Asociación Mijeña Amigos de la Literatura creemos firmemente que las palabras tienen el poder de construir puentes entre culturas, generaciones y corazones. Desde este rincón del sur, Mijas, con sus calles blancas y sus atardeceres infinitos, se ha convertido en cuna de escritores y artistas que encuentran en su diversidad un verdadero motor creativo.

Nuestra Revista Literaria nace como un espacio de encuentro para las voces de nuestros socios: relatos, columnas, reflexiones y versos que reflejan tanto la riqueza literaria como la variedad cultural de nuestro municipio. Aquí conviven las tradiciones con las nuevas formas de narrar, las raíces locales con las inquietudes universales.

El objetivo es sencillo y ambicioso al mismo tiempo: dar visibilidad a quienes escriben, promover la diversidad y acercar la literatura a los vecinos de Mijas y más allá. Queremos que esta revista sea también un escaparate de la actividad cultural de la asociación y un ejemplo de cómo la literatura puede tejer comunidad.

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— Asociación Mijeña Amigos de la Literatura

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📝 Desafío de Microrelatos – Julio / Agosto

Saltando barreras

La vida a veces nos pone pruebas difíciles
y nos hace dudar de nosotros mismos. Podemos llevar una vida placentera, con buena familia y amigos, estar rodeado de gente que nos quiera y nos lo tenga demostrado. Pero si el corazón se enamora, saltará todas las fronteras, siempre encontrará un camino donde no haya barreras, aún sabiendo que hará un daño irreparable al pasar al otro lado.

– JMJ

Dr. Guerrero. Estomatólogo

Los clientes se agolpaban en la puerta, corrían buenos tiempos.
Aquella noche, al salir del cine, algo cambió en su mente.
En cada dolencia, auguraba un riesgo vital. Parecía un visionario, sin embargo, la clientela huía despavorida.
Comenzó a aislarse. Se acumulaban cajas de comida por doquier.
Una mañana, su hermano lo llevó al campo. Bocadillo en mano, el Dr. ingiere un trozo de papel aluminio. Ya en la clínica, su hermano busca con el espejo dental en vano.
En silencio, algo inesperado se reflejaba...
Tenía el alma cariada de incomprensión.
Cada amalgama sería su nuevo secreto.

– MonteCarmelo

✍️ Relato independiente enviado por JMJ (No forma parte del desafío literario)

La vida es un abrir y cerrar de ojos

La vida empieza cuando abrimos los ojos y conocemos el espacio que nos rodea. Luego hay un largo trayecto empinado, al que tardamos veinte años en llegar.

El ansia nos muerde el trasero; queremos llegar y hacemos mil filigranas para aumentar nuestra edad, pero solo uno mismo se suele engañar.

Una vez arriba, y viendo que no hay nada que rellene ese vacío que al llegar creíamos llenar, es ahí donde paramos un tiempo, pues todo nos hace dudar y no nos queda otra que coger cuesta abajo.

Y ya sabemos con qué facilidad se va descendiendo, y no hay manera de frenar la caída. Cada día se baja más deprisa, aun yendo más lento al andar.

Y aunque la vida te pida un descanso y te falte el aire para respirar, lo último que deseas es parar, pues si paras se te acaba la poca inercia que llevas; y ya no quedan fuerzas para volver a empezar. Es ahí donde cerramos los ojos: ese es el final.

— JMJ

📜 Desafío de Septiembre · Poesías

Atronador silencio

Autora: Victoria Sol Hill · Fecha: 17/09/2025
puerta cicatriz latido noche
El latido del silencio nocturno cesó y la noche se quebró con el gutural grito escondido tras la puerta que como una cicatriz cubría el interior de la escena. Misterios y crímenes silenciados por la oscuridad el miedo y los testigos acobardados que dejaron que el clamor cesara… Escuchando en silencio. Sin hacer ni decir nada.
© Victoria Sol Hill.

Puerta al amor

Autor: Andriu Valle
puerta cicatriz latido noche
La noche me lleva hasta ti. Abre la puerta al amor. Ya ha curado la cicatriz del latido de tu corazón. La puerta que se abre ante mí me cuenta una historia de amor. La noche me embriaga el sentir y vuelvo de nuevo a ser yo. Y esa cicatriz que quedó de un vacío del ayer es un latido de este corazón que vuelve de nuevo a querer.
© Andriu Valle.

DESAFÍO DE OCTUBRE

Tema: Sombra · Recuerdo · Crujido — Relatos, microrrelatos y poemas presentados por nuestros autores.

Índice

  1. Resaca — Juan Antonio Lopera
  2. Microrrelato — Morena C.M.
  3. El último eco — Abraham Valle Merino
  4. KARMA — Victoria Sol Hill
  5. Otoño de hojas caída — María Isabel Piña Jiménez
  6. (sin título) — M. Luisa Morales
  7. Exigencias del corazón — José Moreno Jaime
  8. Tarde de lluvia — Pepa Corado

Resaca

Autor: Juan Antonio Lopera

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Microrrelato

Autora: Morena C.M.

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El último eco

Autor: Abraham Valle Merino

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KARMA

Autora: Victoria Sol Hill

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Otoño de hojas caída

Autora: María Isabel Piña Jiménez

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(sin título)

Autora: M. Luisa Morales

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Exigencias del corazón

Autor: José Moreno Jaime

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Tarde de lluvia

Autora: Pepa Corado

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🍂 DESAFÍO LITERARIO – NOVIEMBRE 🍁

Relatos participantes del desafío mensual


OTOÑO

La noche es oscura, aunque el cielo se nota blanquecino; la luz de la ciudad se refleja en la pantalla de nubes que lo cubre todo. Llueve, sin más remedio. Hace frío y me cubro hasta la nariz con mi bufanda roja; siento la calidez y la humedad de mi respiración dentro de ella. Camino deprisa: quiero llegar a casa y cobijarme en su calor y seguridad. Mi paraguas me guarece de la lluvia, aunque los bajos de mis pantalones están mojados; no puedo evitar las salpicaduras de las gotas de agua al estrellarse en el suelo. Atravieso el parque, apenas iluminado por las farolas que, esta noche, parecen alumbrar menos. Quizás su brillo sea mitigado por la cortina de agua que cuelga desde el cielo.

El suelo está alfombrado de hojas: hojas que, habiendo llegado al fin de su ciclo vital, ya colgaban inertes de las ramas sin savia y sin vida. Caen por fin al suelo, ayudadas por el peso de las gotas de agua acumuladas sobre ellas, y así, arrastradas y pisoteadas, llegan al final de su existencia. Me apuro en llegar a casa; casi noto la calidez de mi taza con una infusión calentita entre mis manos heladas. Otro día de otoño. Mañana puede que salga el sol; mañana puede que seas tú, mi amor, quien me aporte calidez tras la jornada.

M. Luisa Morales


EL SABOR DE LA MUERTE

Una luz mortecina alumbra hoy mi mente; no hay apenas claridad. Se me hizo la noche de repente y no queda otro camino: estoy obligado a doblar la esquina y entrar en el callejón de la muerte. Tiembla mi cuerpo y, aunque cortado y frío, brota el sudor de mi frente. Hoy ya todo me huele a un otoño que se acerca, sin remedio, a un invierno crudo y tormentoso. Los árboles visten ya su traje ocre de final de ciclo y apenas dejan pasar la tenue luz de la luna en estado menguante. El paraguas negro, algo antiguo, que me protege —por el que chorrean las gotas de la lluvia fina y tenue— aumenta esa oscuridad que me abruma. Y, viendo cerca esta callejuela oscura y sin salida, quisiera cantar algo aunque fuese horrible, para ahuyentar el miedo que llevo dentro. Pero tengo la boca seca; mi voz se quiebra y tiemblan mis labios: perciben cerca el sabor de la muerte.

JMJ


(Relato)

La lluvia intensa cae sin piedad a mi alrededor, llenando de charcos el camino que me acerca a ti, mojando mis zapatos, haciendo que la humedad maligna que me rodea intente impedir nuestro encuentro. Tu llamada, en esta madrugada aciaga —fruto de un desacuerdo trivial convertido en gigante por un egoísmo sin fundamento— despertó en mi corazón el ansia de tenerte entre mis brazos. Camino apresurado, anhelando abrazarte y solicitar tu perdón. Quiero sentir tu piel rozando la mía, experimentar de nuevo las sensaciones que nuestros corazones modelan fruto de un amor incondicional. En tu voz percibí el deseo, la angustia temerosa por acabar con aquello que no debió ocurrir jamás. Sabes que cuentas conmigo, pues desde que nos enfadamos, el mundo a mi alrededor ha dejado de tener importancia: mi mente ha sido secuestrada por el dolor de no disfrutar de tu compañía, de no poder amarte. Entre el aguacero distingo tu casa: la luz encendida de tu habitación y la silueta de tu cuerpo esperando mi llegada. El corazón se me dispara en el pecho, intuyendo que su pesar está a punto de acabar.

© Juan Antonio Lopera

DESAFÍO DICIEMBRE
CALOR EN INVIERNO

Hoy percibo que he perdido ese calor humano que desprende tu cuerpo, el cálido ambiente que rodea tu amistad; y temo que muy pronto te alejaras y te habré perdido para siempre.

Sé que más pronto o más tarde tendremos que alejarnos el uno del otro, es ley de vida, y tengo que aceptarlo así aunque me duela.

Me quedaré con la satisfacción
de según me dijiste: haber sido el primero en escribirte una poesia.

Me quedaré con el recuerdo
de esa alegría inmensa
que espimentan mis ojos al verte.

Me quedaré con ese arcoiris de bellos colores, con el que has iluminado mi mente.

Me he preguntado muchas veces:
¿Como se puede estar cerca de ti y no escribirte unos versos; siendo tú, venero inagotable de pura poesía?
¡No se qué habran visto otros en tu ser; yo he visto siempre cositas buenas!

Me quedaré con esa personalidad innata,
que hace que mi alma perciba de ti,
el aroma de todas las flores;
aún sin tenerte.

Me quedaré con esa imagen: esa elegancia
y ese saber estar;
que me han llevado a quererte.

El otoño se aleja tímidamente camino de un invierno que presiento frío y tenebroso, sin ese cálido apretón que me daban tus brazos.

JMJ

La mejor etapa de la Navidad para mi,fue la de mi juventud durante treinta años. La alegría de la Noche buena, FIN de año y Reyes eran días que esperábamos junto a la familia con muchísima ansiedad y expectativas.

Unidos levantando nuestras copasy brindando con risas y la ilusión de lo que esperábamos para el futuro, el deseo de traer hijos al mundo que llenaran nuestras vidas de alegría y nos transmitieran su inocencia, esa que íbamos perdiendo con los años.

Llegaron los niños y con ellos abuelos, padres, hermanos, tíos, amigos. La felicidad era completa.

Fue una época dorada que vivimos año tras años, hasta que fueron quitándose sillas, por ley de vida faltaban nuestros abuelos, abuelas, en mi caso hasta mi hermano y un sobrino que a temprana edad ya no lo teníamos con nosotros físicamente.

Los niños fueron creciendo y haciendo sus propios nidos, algunos volaron a otras tierras y, en esos tiempos me abrazó la soledad.

La vida sigue ...y debemos honrarla mientras estemos aquí. El duelo es inevitable cuesta superarlo, pasado éste con el corazón herido seguimos adelante aunque con la otra cara de la Navidad.

Hoy brindo por mis seres queridos que ya no están, brindo porque estén bien en donde se encuentren y con la esperanza infinita de reunirme con ellos todos nuevamente, cuando llegue mi hora.

Feliz Navidad.

Hilda Tomás

LA LUZ DEL CORAZÓN

Cuando mi madre empezó a olvidar, la casa se volvió más grande, más gélida. Cada olvido era una habitación que se quedaba sin muebles, sin nombre, sin puertas.

Aun así, ella me esperaba junto a la ventana. No recordaba quién era yo, pero reconocía mi sombra.

—Esa luz eres tú —decía, señalando el reflejo en el cristal—. Siempre vuelves.

Hasta que, un día, no supo cómo abrir la ventana. Otro, no recordó por qué me esperaba. Y una tarde, simplemente, no levantó la vista.

Me senté a su lado sin hablar, temiendo que ya no encontrara ninguna luz en mí.

Entonces, sin mirarme, tomó mi mano.

—No sé quién eres —susurró—, pero siento que te quiero. Y eso… todavía lo recuerdo.

Y sonrió, como si su corazón comprendiera lo que su mente había olvidado.

La casa ya no parecía tan grande, y la habitación volvió a llenarse.

Mía Gabrielle

DESAFÍO DE ENERO

LO QUE EMPIEZA CUANDO TODO ACABA

"La Decisión"

Fuera de mi país en un tiempo yo viví. Me gustaba su gente y el ritmo de la ciudad que espléndida me acogía. Muy a pesar mío sentía que no era mi lugar, deambulaba por las calles sin saber donde ir. En mi desesperación y tanto caminar una iglesia encontré, largas horas hablaba con Dios. Que hago aquí Señor mío ayúdame a regresar. Mis niños están contentos no los quiero defraudar. Ellos tienen sus primos ,sus grupos de amigos pero yo... he perdido mi identidad. Mi Dios Todopoderoso mis ruegos escuchó Mi hijo el del medio al país fue de visita y con los abuelos se quedó. El mayor había dejado un amor que también a regresar lo convenció . Y el chiquito me faltaba que aceptará mi decisión, extrañaba a sus hermanos y aunque el cambio hacerlo le costaba ya tenía sus amistades y el cole que tanto le gustaba. Una mañana al despertar me dijo quiero estar con mi familia. El viaje en barco estará guay .Mami vamos a regresar, lo vi tan entusiasmado que no lo hice esperar.

Hilda Tomás

"Volvió el invierno y mi vida"

Después de tanto dolor, después de las despedidas y quedarme sola por primera vez en mi vida.

Después de tantos interrogantes sobre la vida, mi vida, mis días, mis noches, mi completa soledad.

Después de no encontrar explicación, ni respuesta a todos los interrogantes que se me plantearon, preguntas que no sabía, siquiera, que existían.

Después de tantas lágrimas, tantas noches en las que me faltaba el aire. Tantas infusiones en la madrugada; me recetaron ansiolíticos, yo pasaba de eso! A mí me enseñaron otras cosas.

Después de tanta rabia, estaba enfadada, Porque te has ido? Porque me has dejado sola? Enfadada con él, con Dios! Porque has permitido que pasara? Porque me has hecho esto? Si yo soy una buena persona...

Después de tanta tristeza al comprender que no había marcha atrás.

Después, mucho después, llegó el invierno y todo se volvió a vestir de blanco.

Al levantarme y ver todo mi entorno nevado, me acordé de tí; siempre celebrábamos la primera nevada! Salíamos fuera, como locos, gritando, riendo, hundíamos nuestros pies en la nieve, a revolcarnos, a tirarnos bolas y al final, nos quedábamos tendidos boca arriba exhalando vapor y con el corazón alegre y satisfecho.

Me quedé frente a la ventana recordando, con la vista nublada de imágenes y de lágrimas.

_Ya está bien! Me dije de pronto. Salí fuera, hundí mis pies en la nieve, me revolqué, hice bolas y las tiré al cielo esperando que te alcanzaran, creo que alguna te llegó porque después noté cómo una de ellas me daba en la cabeza.

Mire hacia arriba y sonreí, sonreí plenamente.

_Así que estás ahí, estás ahí!

Sonreí y la sonrisa se volvió carcajada. _ estás ahí!!

Por fin, por fin vuelvo a reír, por fin vuelvo a vivir!!!

M. Luisa Morales.

LO QUE EMPIEZA CUANDO TODO ACABA

Después no pasa nada extraordinario.
No hay revelaciones ni giros.
Solo queda el día siguiente.

La casa sigue en su sitio.
Las calles no cambian de nombre.
El mundo continúa con una naturalidad casi ofensiva.

Al principio todo es torpe.
Los gestos llegan tarde.
Las palabras sobran.
El silencio ocupa un espacio que antes no existía.

Uno aprende a convivir con lo que falta.
No a superarlo.
No a entenderlo.
A convivir.

Lo que empieza cuando todo acaba
no es una nueva vida,
es una versión más frágil de la anterior,
sostenida por costumbre,
por inercia,
por pura persistencia.

No se celebra.
No se comparte.
Simplemente ocurre
cuando ya no queda nadie mirando.

Abraham Valle Merino

LA ILUSIÓN DE VIVIR

Ayer noche se marchó para siempre; si de algo estoy seguro es de que no volverá jamás. Espero olvidarle pronto y continuar con la rutina de siempre. No fue malo conmigo, pero tampoco me concedió todo aquello que yo le pedí.

Vendrán días de amargura y tristeza, lo se, después de una pérdida así siempre los hay. Pero pronto llegará algo, o alguien que aporte alegría, belleza; y haga crecer de nuevo la ilusión por vivir.

Como comprenderéis el año pasado ya estaba algo viejo y se fue, espero que no me miréis mal por haberme pasado al nuevo.

Pero es que la vida sigue y yo tengo que seguir con ella, valorar lo bueno y lo malo que he dejado atrás y continuar luchando, para ver lo que está nueva etapa que comienza me puede deparar. Aunque si es verdad que me gustaría terminarlo tal como lo he comenzado: con salud, buenas amistades y felizmente enamorado.

JMJ

DESAFÍO DE FEBRERO

CARTA QUE NUNCA DEBIÓ ENVIARSE

Día 14 de febrero de 2026 ILUSTRISIMO SEÑOR JUEZ Ilustrisimo señor Juez, de antemano le confieso que no es mi culpa. ¿Pudo ser un error de cupido, la luz de una dulce mirada, o el ultimo deseo de un corazón desvalido? Yo no la quise retener, pero creame si le digo, qué tengo a una mujer detenida en mi mente. Y creame también si le digo, que no pretendo liberarla, ni aunque usted me lo impusiera por ley. Pues ella es muy libre de entrar y salir cuando quiera, aunque tampoco creo que se vaya, ni aunque yo lo quisiera. Pues no depende ni de mí ni de ella, consiguió abrir las puertas de mi corazón, y es desde ahí, en la oscuridad de la noche, cuando entra sigilosa y se mete en mi sueños. Y le confieso Señoría, qué hasta es bonito poderla soñar. ¡Qué haría yo sin verla deambular cada noche, igual que una mariposa, por el jardín de mi mente! ¡Qué haría yo sin ver aunque sea en sueños: su figura, sus andares y su elegancia al caminar! Y cuando la sueño de frente y fija sus ojos en mí, son tan lindos, expresivos y atrayentes, que aunque su boca es callada, ellos todo me lo suelen decir. Es por ello que yo no creo tenerla prisionera, más bien creo que el prisionero soy yo. Prisionero de esos expresivos ojos de mujer, de sus labios de fresa, cacao y de miel. Prisionero de su instinto de garza real, de su atrevimiento y saber. ¿Y ha visto su Señoría qué cuerpo? ¡No lo tienen las princesas, ni esas mulatas tan guapas que salen en las novelas! Señoría, yo sé que nunca podré amarla, por esas muchas barreras que el destino nos colocó a lo largo del camino. Y si tocarla es delito, si alabar su belleza con los ojos es lujuria. ¡Declareme usted culpable! ¡Pero ya qué nunca seré su dueño! ¡Concedame al menos, la libertad de soñarla y la de quererla en mi sueños! JMJ
Hoy, día 14 de febrero, he creído que era el momento idóneo para escribir esta carta. Tenía tres modelos para elegir, siempre que fuera dentro del género de amor, o desamor. Y como lo mío es escribirle al amor, no me ha sido difícil escribir una de cada modelo. La primera tenía que ser a una persona que llevara mas de diez años sin ver. Pero como no se da esa circunstancia, la he escrito para alguien que sé que me quiere actualmente. La he escrito toda llena de amor como ella se merece y se la he dado al párroco del pueblo en rigurosa confesión, para que la entregue pasado ese tiempo. Mientras tanto tendrá que seguir viviendo en la sombra como cualquier amor platónico. La segunda va dirigida a otro amor imposible, por estar ya comprometida y he considerado que lo mejor es no mandarla. La guardaré en el baul de los recuerdos, ahí donde las cosas más bonitas que me han pasado en la vida. Y en la tercera he puesto tanto amor como se merece la persona que me tiene enamorado. Aquí forzosamente tenía que haber un final y una despedida, pero nuestro amor ha sido bonito desde el comienzo y no podía terminar de otra manera. Tenía que ser con un abrazo de esos que se funden cuerpo con cuerpo y se dicen: hasta pronto cariño, no olvides nunca que mi amor por ti es eterno. Aquí puse en ello tanto amor, era tan grande mi querer, qué cuando me he dado cuenta, se había prendido en llamas y aunque he tratado de apagarlo con mis propias lagrimas. Eran tantas, que ha quedado un trozo chamuscado por el fuego y el otro trozo mojado. Y la verdad es que, como misiva de amor ya no tiene razón de ser. Lo siento, volveré a escribirla otra vez. JMJ
Carta que nunca debió enviarse Treinta y dos años. Y seguimos mirándonos igual. No puedo fingir que no te veo. No puedo fingir que el tiempo nos ha vuelto inmunes. Nos vemos. Coincidimos. Sonreímos. Hablamos de lo correcto. De lo normal. De lo que se espera. Pero debajo de cada palabra hay otra conversación que nunca pronunciamos. A veces me pregunto si alguien más lo nota. Esa pausa mínima antes de apartar la mirada. Ese silencio que se instala cuando nos quedamos a solas, aunque sea unos segundos. Esa electricidad contenida que no desapareció con los años, solo aprendió a quedarse quieta. Éramos niños cuando empezó. Demasiado pequeños para entender por qué aquello estaba mal, pero lo bastante conscientes para sentir que era real. Nadie nos gritó que no. No hizo falta. Lo entendimos en la forma en que el mundo nos rodeaba. Y crecimos. Construimos vidas. Ideales. Estabilidad. Familias que merecen respeto. Personas que confían en nosotros. Hijos que nos miran como ejemplo. Y cada vez que coincidimos y el pasado se asoma sin pedir permiso, elegimos lo mismo. Contenernos. Aquí está la verdad que no debería escribir: Podríamos haber cruzado la línea más de una vez. A solas. En silencio. Sin que nadie lo supiera. Pero no lo hicimos. No por miedo. No por falta de deseo. Sino porque sabíamos que unas horas no compensarían el peso del arrepentimiento. Que el respeto a los nuestros vale más que la satisfacción de lo que pudo ser. Que hay amores que no se consuman no porque no ardan, sino porque arderían demasiado. Y, aun así, te quise más de lo que debía. Quizá te sigo queriendo de una forma que no se apaga del todo. No es un amor que reclame futuro. No es una fantasía adolescente congelada en el tiempo. Es algo más complejo. Es la conciencia de que hubo una conexión profunda, limpia en su origen, imposible en su desarrollo, que sobrevivió al paso de los años sin convertirse en traición. Nos miramos y sabemos. Y decidimos no hacer nada. Eso, aunque nadie lo vea, también es amor. Amor por nuestras familias. Amor por la estabilidad que tanto nos costó construir. Amor por la versión adulta que aprendió a elegir lo correcto incluso cuando lo correcto duele. Si enviara esta carta, cambiaría algo. Tal vez removería lo que mantenemos en equilibrio. Tal vez rompería la serenidad que tanto cuidamos. Por eso no debe enviarse. Porque lo nuestro no necesita consumarse para haber sido verdadero. Seguiremos viéndonos. Seguiremos hablando de todo y de nada. Y seguiremos callando lo único que podría incendiarlo todo. Y en ese silencio compartido, quizá esté la forma más honesta de querernos. No la enviaré. Pero necesitaba escribirla. AUTOR: ABRAHAM VALLE MERINO
Buenas noches, Javier. Me demoré en contestar, y no puedo negar que estuve tentada de no hacerlo. Siguiendo el encabezamiento de tu carta, donde dices: “Compromiso, sí o no”. Te diré que asumí el compromiso contigo desde el día en que me pediste que fuera tu novia. Bien sabes cómo empezó y evolucionó nuestra relación. Tú buscabas una mujer para mantener convivencia con ella. Yo buscaba un hombre más joven, y dicho en términos laborales, con “contrato fijo, a tiempo parcial”. Ya sabías, desde el principio, que yo no contemplaba la convivencia en pareja. También conocías que me llevabas nueve años, con lo que la primera cita, podría haber sido la última. Ni tú era el hombre que yo quería, ni yo la mujer que querías tú. Te sentiste atraído por mi personalidad, me decías. En mi caso, no existió esa química inicial. Hasta ahora, de todos los hombres que conocí y, de entrada me gustaron, el tiempo me demostró que no me convenían. ¿Por qué no hacerlo al revés? De repente encuentro a alguien, que aparentemente me conviene, que se interesa por mí y que reúne cualidades de esas que adornan el perfil del hombre que llevo esperando mucho tiempo. Por eso pensé que debía darme la oportunidad de conocerte. Después de las vivencias que he compartido contigo, estaba convencida de que merecía la pena seguir conociéndonos; hasta que, de forma unilateral, dabas por zanjada esta relación. Me obligaste a decidir entre el teatro o tú, entre otras cosas, porque sospechabas que podría estar con un compañero. Hemos hablado muchas veces desnudando nuestra alma, mostrando al otro las inquietudes, los miedos e inseguridades y nuestras miserias; todo aquello que nos ha hecho comprender y conocer el por qué de nuestras reacciones y formas de ver la vida. Posiblemente, tus expectativas conmigo hayan sido muy altas y consideres que “no estuve a la altura”. En mi descargo, te diré que he estado a la altura de todo lo que mi corazón, cabeza y cuerpo me han indicado. Necesito contundentes pruebas para abrir definitivamente la llave de mi corazón antes de entregárselo a alguien. Me lo han hecho jirones varias veces y con el tiempo se aprende cómo blindarlo. ¿Qué te parece si yo actuara igual que tú, y te planteara esas mismas sospechas? Sobre todo porque la experiencia me ha demostrado que ningún hombre deja a una mujer si no tiene a otra en puerta, o si ya la tenía de antes. Por la afinidad sexual y la complicidad en otras facetas, reconozco que te estaba cogiendo cariño. ¡Oh, casualidad! Y justo ahora, te bates en retirada. Aquí es donde después de desmontar el puzzle y montarlo de nuevo, descubro la estrategia de tu juego. ¡Lo vi claro! Insistías en convivir conmigo a sabiendas, precisamente, de mi negativa. ¿Por qué? Así tenías la coartada perfecta para romper, dejando la “culpabilidad” en mi terreno. De esta forma, pasas de una relación a otra sin despeinarte; pero no contabas con las carambolas del azar. Me enteré de que estás casado. He conocido a Mayte, tu mujer. ¿Qué tal si le preguntamos a ella qué opina de “nuestra relación”? Lamento que hayamos terminado de esta manera, pero sobre todo lo siento, porque esta historia no debió haber comenzado nunca. Hasta siempre, Javier. Maribel C.
Mía Gabrielle “A ti” No debería escribirte. Lo sé desde la primera línea, desde el temblor torpe de esta mano que no ha aprendido a olvidarte. El papel parece arderme, como si supiera que decir tu nombre todavía es una imprudencia, un acto casi criminal después de tanto tiempo. Han pasado diez años. Diez inviernos, diez versiones de mí intentando ser alguien que no te busque en cada esquina. Diez años sin verte y, aun así, sigo reconociéndote en desconocidos, en risas que no son la tuya, en silencios que sí lo son. No voy a enviarte esto. No debo. Porque hay verdades que, una vez dichas, no vuelven a su lugar. Y esta es una de ellas: nunca dejé de quererte. No de la forma amable y correcta que el tiempo exige, sino de la otra, la que se esconde, la que aprende a sobrevivir en los márgenes de la vida que uno eligió —o fingió elegir—. La verdad que podría cambiarlo todo es simple y brutal: si me pidieras que volviera, lo haría. A pesar de los años, de las cicatrices. A pesar de saber que ese gesto sería un error. El error más hermoso y más devastador. También hay otra verdad, menos heroica: no te busqué porque tuve miedo. Miedo de descubrir que ya no quedaba nada. O peor aún, de desvelar que aún quedaba todo. Esta carta es una despedida, aunque suene a contradicción, porque seguir amándote en silencio es la única forma decente que me queda de sobrevivir. Si la enviara, abriría una puerta que quizá no sabríamos cerrar. Haría temblar vidas que ahora se sostienen por costumbre. La mía incluida. Por eso se queda aquí. Doblando el papel con cuidado, como quien guarda un incendio en el bolsillo. Como quien elige el daño conocido antes que la esperanza imprudente. Si alguna vez sientes, sin saber por qué, que alguien te quiso más de lo que debía…, eras tú. Siempre fuiste tú. Y ahora, por fin, me rindo sin ti.
Querido amigo:. Hace mucho tiempo que no escribo una carta. Hace mucho tiempo que , simplemente, no escribo. Hace mucho que te conozco y ahora, arropada por el tiempo y la distancia, te digo que pudimos ser más que amigos. Cierto que no te di señal alguna, cierto que me gustaba verte venir, arreglado, limpio y afeitado para pasar un ratito conmigo. Siempre me gustaron tus poemas y ahora, los echo tanto de menos! Tomamos caminos diferentes, se impuso la distancia y casi el olvido, pero no te olvido; Como olvidar tu alegría de verme? ¿Como olvidar tus abrazos de amigo? Abrazos impregnados de amor y deseo a los cuales yo hice un caso esquivo. Ahora lo sé y los necesito. Nos conocimos en épocas distintas, tu camino no fue el mismo que el mío, nos separó la vida y las circunstancias, no fue lo bastante fuerte nuestro lazo de amigo. Solo amigo? Hubiera podido ser más, perdona que te lo diga ahora, ahora que nos separan siglos. Yo hubiera podido dejar que ese abrazo hubiera sido más íntimo, yo hubiera podido dejar que susurras en mi oído, y yo pudiera haberte hecho un gesto afirmativo... Todo se quedó ahí, vacío y ahora... Ahora es cuando más lo necesito! Y se que tú corazón hubiera latido junto al mío. Perdona que te lo diga ahora. Perdona que tú amor y mi amor nunca se hayan conocido. MLM